Las heridas de los eneatipos del Eneagrama

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Las nueve heridas de los eneatipos del Eneagrama de la personalidad

En el Eneagrama, las heridas de los eneatipos se refieren a las experiencias dolorosas que todos los seres humanos experimentamos durante nuestra vida. Estas heridas afectan profundamente nuestra personalidad y comportamiento, y se manifiestan en los diferentes eneatipos de personalidad del Eneagrama.

Hay nueve tipos de heridas en el Eneagrama, cada una correspondiente a uno de los nueve tipos de personalidad. Cada tipo de personalidad tiene una herida central, que se manifiesta como una creencia limitante sobre sí mismo y sobre el mundo. Estas heridas pueden influir en cómo vemos y experimentamos el mundo, y pueden afectar nuestras relaciones y nuestro crecimiento personal.

Cada eneatipo tiene su herida principal, que estará siempre presente, pero eso no significa que sea la única herida que la persona pueda tener, es decir, que una persona con eneatipo 2 dominante tendrá siempre la herida del desamor y, además, podría tener también la herida del abandono y/u otras..

A continuación, vamos a ver cada una de las heridas del Eneagrama y su correspondiente tipo de personalidad:

La herida del eneatipo 1

Pero… toda esa rigurosidad, ese método, esa disciplina, ese perfeccionismo… ¿Qué esconden en lo más profundo?

Y es que la herida del eneatipo 1 es la herida de la imperfección, lo que le hace sentirse imperfecto por dentro y que se manifiesta como la creencia de que debe ser siempre recto y correcto y hacer todo de manera meticulosa y precisa.

Esta herida puede llevar a una sensación de tensión constante y una necesidad de controlar todo en su entorno mediante la crítica.

Cuando se siente imperfecto, le duele mucho.

Cuanto más defectos busque y más crítico sea, más desconectado de su esencia se estará sintiendo. Esto por supuesto partiendo de la base de que lo haga de una forma inconsciente (y así será para todos los eneatipos).

La herida del eneatipo 2

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Pero… todo ese servicio, esa ayuda prestada a los demás, esa dulzura, esa servicialidad… ¿Qué esconden en lo más profundo?

Y es que la herida del eneatipo 2 es la herida del desamor, que le lleva a no sentirse digno de amor, y se manifiesta como la creencia de que necesita atender todas las necesidades de los demás y cuidarles para ser amado y valorado.

Cuando el E2 entra en contacto con el dolor que produce esta herida, le lleva a una dependencia emocional, haciendo lo que sea necesario con tal de asegurarse su buena ración de amor y, consecuentemente, a terminar sintiéndose explotado por los demás.

Esta herida le provoca comportamientos de sobrecompensación narcisista emocional, lo que se conoce como “falsa abundancia”, la fijación compañera del orgullo (“todos necesitáis cuidados menos yo -> todos me necesitáis a mí pero yo a vosotros no”).

Así que, cuanto más servicial y cuidador sea, más desconectado de su esencia merecedora de amor se estará sintiendo.

La herida del eneatipo 3

Pero… todo ese esfuerzo, esa búsqueda de autosuperación, todas esas metas conseguidas… ¿Qué esconden en lo más profundo?

Y es que la herida del eneatipo 3 es la herida de la ausencia de valor intrínseco, que se manifiesta como la creencia de que solo es valioso por lo que hace y logra, y no simplemente por “ser” y existir.

Si esta herida le duele mucho, le llevará a una obsesión por el éxito y la imagen pública, por «parecer» exitoso, volcándose de lleno en el trabajo, en alcanzar las metas más aplaudidas por la sociedad (puestos directivos en empresas de reconocido prestigio, coches caros, casas grandes…) y en pavonearse para que le vean. ¿De qué sirve conseguir algo si el resto de gente no lo ve y le aplaude por ello?

Es como cuando vas al gimnasio. Si no subes una foto poniendo morritos y luciendo bíceps y booty, es como si no hubieras entrenado, ¿Verdad?

Cuanto más busque el aplauso y el reconocimiento público, más desconectado de su esencia se estará sintiendo.

La herida del eneatipo 4

Pero… toda esa persecución de lo que le hace diferente y valioso, toda esa profundidad emocional… ¿Qué esconden en lo más profundo?

Pues esconde su herida, que es la del abandono, producida por una importante ausencia de la madre (lo femenino – ser bueno) y que se manifiesta en su interior como la creencia de que ha sido abandonado por no ser especial y que la vida siempre escoge a otros en lugar de a él.

Lo siente como un tremendo vacío interior que necesita ser llenado con atención y cuidados por parte de los demás.

Todo esto lo vive como una auténtica mala suerte: “Oh, qué mala suerte tengo. Qué injusta es la vida que siempre me prepara lo peor a mí… y luego veo todo el mundo feliz con todas las cosas buenas que le pasan”

Esta herida le puede llevar a una sensación de vacío emocional y a la búsqueda constante de una identidad auténtica a través de mostrarse diferentes al mundo.

Cuanto más extravagante, más raro y más trasgresor se muestre, cuanto más busque que le reconozcan esas cualidades, más desconectado de su esencia se estará sintiendo.

La herida del eneatipo 5

Pero… toda esa búsqueda incesable de respuestas, todas esas estrategias y profundización en teorías, toda esa labor de investigación… ¿Qué esconden en lo más profundo?

Y es que el eneatipo 5 tiene la herida de la invasión, que se manifiesta como la creencia de que los demás son intrusos en su espacio personal y que necesita construirse muros mentales y de frialdad emocional para que nadie pueda entrar en él.

Esta herida nace de un sentimiento de verse como alguien que no tiene recursos para afrontar la vida, como la herida de la incapacidad. Se siente débil (física, energética y/o socialmente), y detrás de ese sentimiento suele estar la falta de cuidado de la madre, no solo la genética, de ahí el miedo a ser invadido.

Esta herida le lleva a una necesidad de aislamiento y de controlar su entorno distanciándose de él. El dolor producido por esta herida le convierte en un ermitaño que no sale de su cueva, sin apenas consumir recursos (deduce que si no gasta no se le acabarán y dependerá de nadie) y sin relacionarse con otras personas.

Cuanto más distante y encerrado en su refugio esté, más desconectado de su esencia se estará sintiendo. Necesitará comprensión, amor y empatía para poder ir saliendo poco a poco al exterior, como un caracol.

La herida del eneatipo 6

Porque… toda esta búsqueda de la seguridad, ese ponerle buena cara siempre a todo el mundo, esa lealtad… ¿Qué esconden en lo más profundo?

Y es que la herida del eneatipo 6 es la de la desconfianza, que se manifiesta como la creencia de que el mundo es peligroso y debe ser vigilado constantemente y, a su vez, también en una desconfianza total a su propio juicio o criterio. Es como si la brújula interna que le debe guiar estuviera escacharrada.

Esta herida puede llevarle a una tremenda ansiedad y miedo de forma constante, así como a una necesidad de tener seguridad y estabilidad en la vida, volcando todas sus decisiones en figuras de autoridad externas, a las que luego terminará “matando” cuando se dé cuenta de que las había puesto en un pedestal y de que había proyectado en ellas sus propias cualidades.

Ni el bueno es tan bueno, ni el malo tan malo.

Cuantas más dudas y desconfianza (en la vida y en él mismo) muestre, más desconectado de su esencia se estará sintiendo.

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La herida del eneatipo 7

Pero… todas estas bromas, esas risas, esas aventuras, ese probar cosas nuevas… ¿Qué esconden en lo más profundo?

Pues que el eneatipo 7 tiene la herida del desamparo, producida por una importante ausencia del padre (masculino – ser capaz) que se manifiesta como la creencia de que lo mejor es huir de los sentimientos y las conexiones profundas para no volver a ser abandonados y experimentar de nuevo ese dolor.

También tiene la creencia de que hace falta un plan para volver a un paraíso perdido, que sus planes serán siempre mejores que los que la vida le propone, por eso vive su vida con el pensamiento de “necesito meterme todo lo bueno de la vida en vena como sea”, con mucha ansiedad y no pudiendo vivir el momento presente. 

Otro problema es que carece de orden interno, que sustituye por imaginaciones y manipulación mental. Sería como una versión del eneatipo 4 mental (vs emocional del E4) y optimista. Uno bucea en el mar de emociones (E4) y otro las surfea (E7).

Esta herida puede llevar al E7 a una evasión constante de las emociones tristes o dolorosas y a una necesidad permanente de distracción. Cualquier excusa es buena con tal de no conectar con su interior.

Cuanto más disperso en actividades estimulantes, relaciones esporádicas y superficiales y pensamientos de evasión de la realidad experimente, cuantas más bromas haga, más desconectado de su esencia se estará sintiendo y más triste estará realmente por dentro.

La herida del eneatipo 8

Pero… todo este dominio, toda esta pose de killer imperturbable, esa implacabilidad a la hora de conseguir sus objetivos… ¿Qué esconden en lo más profundo?

Pues que el eneatipo 8 tiene la herida de la vulnerabilidad, que se manifiesta como la creencia de que es demasiado tierno por dentro y que el mundo es injusto y peligroso así que lo mejor es mostrarse con una coraza invulnerable para así estar protegido. Defenderá esta coraza con uñas y dientes si es necesario.

Como mecanismo de defensa, en su mente piensa que, teniendo el control sobre todo y sobre todos, nadie podrá dañar su parte frágil y sensible. Así que esta herida le mantiene en una sensación de ira y agresividad constantes, ejerciendo una fuerte presión sobre su entorno para dominarlo y así mantenerse protegido.

“La mejor defensa es un buen ataque”.

Aparte de esto, su eje central también se mueve en torno a la idea de venganza contra el mundo y la creencia de que «yo tendré todo lo que quiero pasándoos por encima”.

Cuanto más obsesionado por el control y la justicia esté, más desconectado de su esencia se estará sintiendo.

La herida del eneatipo 9

Pero… toda esta armonía, esta paz y buen rollito, esta calma y estabilidad… ¿Qué esconden en lo más profundo?

Pues que el eneatipo 9 tiene la herida de la desatención, que se manifiesta como la creencia de que ni él ni sus necesidades y deseos son importantes para el mundo y de que no tiene valor ni es capaz de valerse por sí mismo con autonomía.

El recurso ante el dolor producido por esta herida es disociarse de su propia experiencia vital y olvidarse de sí mismo, apagando su brillo manteniéndose siempre en segundo lugar, no escuchando sus necesidades y deseos y poniendo siempre buena cara al mundo. “Yo no necesito nada”, dice con una afable sonrisa el E9.

Esta herida le lleva a una sensación de desconexión y falta de motivación, así como a una tendencia a ignorar los problemas para mantener esa tranquilidad que le aleja del dolor de la herida. Como en Jurassic Park “si no te mueves el Tyrannosaurus rex no te ve”.

Cuanto más ausente, perezoso y evitador del conflicto se muestre, más desconectado de su esencia se estará sintiendo.

Utiliza la herida de tu eneatipo a tu favor

Es importante recordar que estas heridas no son una etiqueta permanente, sino una oportunidad para comprender mejor nuestras creencias limitantes y trabajar en nuestra sanación personal. Al identificar nuestra herida central, podemos comenzar a desafiar esas creencias y cambiar nuestros patrones de comportamiento.

Además, es importante que tengas en cuenta que cada eneatipo tiene una fortaleza única que puede ayudar en el proceso de sanación. Al desarrollar nuestras fortalezas, podemos aprender a manejar mejor nuestras heridas y vivir una vida más auténtica y plena.

En conclusión, las heridas del Eneagrama son una herramienta útil para comprender cómo tus experiencias dolorosas pueden afectar tu personalidad y comportamiento. Al identificar tu herida central y trabajar en tu sanación personal, puedes desarrollar una mayor conciencia de ti mismo y vivir una vida más real y conectada con tu propia esencia.

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